miércoles, 11 de noviembre de 2015

Bohemiamente gastronómica

De entrada, el local parecía estrecho. Las paredes -ahora atestadas de cuadros con distintos motivos y contenidos- denotaban la antigüedad de la casona que había existido antes de pensar en fomentar "la iniciativa" de sustento económico familiar. Un par de mesas de madera con unas tres sillas cada una (del mismo material) y la barra enorme de madera, con bancas cuyos asientos estaban más elevados, unos estantes ubicados detrás de la barra, de los cuales el encargado -usualmente el dueño- escogía las diferentes bebidas que allí tenía para surtir a sus clientes, para inventarse cócteles y agasajar cada jornada, según las necesidades de cada caso y un pequeño umbral que daba a la cocina, terminaban de adornar o "dar forma" a la primera parte del recinto, que por cierto, era habitualmente muy oscuro y cuyo servicio no era otro más que ofrecer ocio, a cambio de diferentes precios, según el nivel del bienestar deseado.
La segunda parte -ahora que han pasado tantos años- se hace más difusa. Algo así como un salón enorme, mucho más oscuro y provisto de mesas y sillas que la zona principal. Tal vez por ello las viejas paredes contaban con telarañas -a manera de adorno-, ahorrando así el uso de más cuadros como decoración. Cada mesa estaba ubicada al lado de una pequeña pared modular, elaborada en madera. Era entonces, preferiblemente, el espacio para desenvolver las citas amorosas o los intentos por lograr que el amor o la satisfacción fisiológica fueran realidad y no pura imaginación.
Era una pizzería. La mejor que he visto, hasta ahora. La disposición del lugar, la atención al cliente y, sobre todo, la calidad del producto estrella, le merecen tal o mejores adjetivos. Salami, hawaiana, jamón: solamente tres recetas del mismo plato y sin embargo, el matiz no se perdía. De esa pizzas algo gruesas, con el jamón algo "torcido" porque al parecer en la preparación se ponía de último, encima del queso, el cual podía quitarse y la masa se veía algo húmeda, pero no por ello se perdía el sabor... Esa era, la pizza del pueblo.
Llamaremos León al encargado, porque tiene cara de llevar ese nombre. Creo que lo hacía por hobby, por afición, por eso que llaman "amor al arte". Su negocio era su pasión. No era expresivo ni jovial, no hartaba de lisonjas ni zalamería a sus clientes, simplemente desempeñaba su papel, y eso no lo convertía en mero instrumento de provisión de dicha temporal: seguía siendo una persona importante, porque mantenía un espacio inigualable.
Ni siquiera llegué a ingerir bebidas alcohólicas allí, apenas era un imberbe derrotado por el acné y las fantasías desaforadas de amor, furor de encuentros sexuales que no llegaron, fama y logros vacuos y frívolos. Refresco y pizza. Nada más. Tal vez en las fantasías de años posteriores, me imaginaba acudiendo allí, degustando el alimento y embriagándome al son de una tertulia provechosa si ésta era sinónimo de convivencia y comunión con los interlocutores, sin importar quiénes fuesen.
Para desgracia de los feligreses de esa secta gastronómicamente bohemia o bohemiamente gastronómica -qué más da, inventemos adjetivos inexistentes, la ocasión lo vale-, León un día se cansó, o quebró, o sus papás, hastiados de ver cómo "el niño" había perdido ingenuidad y hacía más de treinta años sabía lo que era una polución nocturna y que aparte, se gastaba los ahorros encaprichado con un negocio que en algún momento dejó de generar ingresos, habían decidido cerrar y arrendar a otra persona, que tuvo la mejor idea jamás concebida: establecer una tienda de ropa.
A veces se veía a León por ahí. Parecía incompleto, o así me lo quiero imaginar, y me provocaba sacudirlo de manera belicosa e increparlo, cuestionarlo, juzgarlo, embestirlo con mis numerosos por qués, o inundarlo de muchísimos por favores, para que me explicara la razón del final (qué insensato, lo bueno se acaba un día, no hay que patinar tanto en lo mismo), o para que atendiera mi invocación a restaurar lo derruido.

2 comentarios:

Sergio Suaza dijo...

Excelente Pizza Italiana.....Escriba un libro nepe.....

:)

Sergio Suaza dijo...

Excelente Pizza Italiana.....Que estas esperando para empezar a escribir un libro nepe

:)